sábado, 25 de enero de 2014

La penumbra dibuja nuestros esteros, la geografía impulsa el ardor de los seres mitológicos que habitan nuestras pieles de siglos de andares.Las aguas emergen culpables y sentencian la presencia de las lágrimas en estas cuencas absurdas y frágiles.La sumisión ante el sentir corrobora la estupidez, el hombre como víctima de sus propias rocas se rompe una y otra vez la testa, o su pecho henchido o vacío.El crepúsculo del cielo, las agujas del sol, la burla de la luna o la infidelidad del ser,testigos del hombre que aun vencido, roe su dolor y renace de entre toneladas de cenizas al igual que aquel ave, o aquel mito,o aquel profuso destino...

-EsperanzapiaHimuraRock-

miércoles, 22 de enero de 2014

 Primer aporte para el juevero

    -Se lo dije a mi comadre la, Ulogia,-cuántas veces se lo dije-no vaía pa’l baile Ulogia, mire q’usté tá güena pa’lo ojo de lo‘jombre, mire comadre que’l negro suio se pone bravo y no se aguanta luego.
    Justo esa noche tuvo qu’ir eya, mi comadre la negra caprichuda, y endespuej pasó eso.
    ¿Por qué tenía qu’ir hoy? , lo’ gaucho y lo’milico taban al salto de una güena china, y eya , mi comadre era ansina , pelo como la noche máj negra , lo’ojo como dos carbonej prendido y la boca como la yama de lo’ infiernoj.
    -Malaya la suerte e’mi comadre, que la virgencita la proteja, porque a su negro no pudo.
    -Pobrejito mi compadre, tan guapo que’ra domando loj pinto del patrón, y sin nada e’nada arriba, tan grandote como una puerta, como la puerta e’la casa grande, la fiereza e’suj mano no le sirvió pa’defender la honra e’su negra mi comadre.
     Lo agarraron por sorpresa al inocente, él iá había entrao jetón porque le  han miraó la mujer con ojoj golojoj.
     -Ió se lo dije a mi comadre , ese baile no es pa’usté , siempre van puro’jombrej , pero la porfiá insistió , eya me dijo qu’iban otraj chinas con suj maridos , qu’iban a venir e’otraj estanciaj y que se ió .Eya andaba e’antojo , con ganas e’bailar con su negro , y bue’,taba esperando un crío   , jué por ejo que la deje dir ,pobrejita ,y aura se quedó solita,solita,sin su negro,mi compadre,qu’el Tata’el cielo lo guarde pa’jiempre.
      -Dijen que jué un gaucho ladino entonaó por la caña , el qu’le dijo una cosa a mi comadre la Ulogia ,y mi compadre se le jué encima y el otro sacó un facón y le ujereó la barriga , pobrejito mi compadre ahí se quedó tiraó en e’la tierra.
      El juez y el comisario qu’estaban ayí le dijeron a mi comadre iá’taba finaó, ella no paraba e’iorar y lo único que endejpuej era gritar como una loca.
      -ay mi negro  ay mi negro mataó por ese blanco, matao por ese blanco-lágrimaj e’jangre ioraba mi comadre la Ulogia.
       Toditos loj convidaos se qudaron mudoj como embrujo con la escena e’mi comadre y su negro dejtripao-y jue ende mientras que’l ladino juía.
       -Uno grandote que’jtaba ayí mesmo le empreguntó al pulpero,¿quién jue el que se mandó la trastada?-,nadie hablaba,pero el pulpero que’ra pariente’el avestruz,le dijo al paisano ese –jue el Fierro ,jue el gaucho Martín Fierro-Y endejpuej escondió la cabeza ,que lo parió!!

     
     





Cuando el lago ofrece a la luna su mayor reflejo
La muchacha llorosa y desnuda, se entrega a los
Brazos de la mas filosa arma…bellisima daga que
en su garganta es la caricia que el nunca devolvió…

el infame se atrevió a clavarle los ojos e irse,
Dejándola sumergida en un torrente de pensares negros
e ideas mas frías aun…

Tengo mujer e hijos-le habría dicho-
Y la muchacha que no conocía las trampas del amor,cayo
En la mas vil y antigua…entonces sublime su sangre empezó a viajar
Desde el femino cuello hasta las diáfanas aguas del lago.

Cuna de brazos helados que recibe a la enamorada…
entre su liquidez protectora…
al igual que una madre lo hace…el lago besa el cuerpo que aun late,
Lo envuelve en heladas algas y lo conduce a su abismo
Mas tierno, el que sera su nuevo aposento,

Ese…donde la luna cada noche dará su beso,
y aquel hombre volcara
Calientes lagrimas de traición…y utilizara
la misma bellisima daga,aquella de brillo fugaz…

y hundirá en su pecho todo el dolor que le dio a la inocente
una noche,cuando la poseyó y luego abandono…
la daga que apago el sufrimiento de la dulce joven
sera la que imparta el castigo en la conciencia varonil e impía…

solo entonces el lago volverá a ser el reflejo de la luna
redondez de los cielos que durante varias noches
fue la testigo de tantos besos entre ellos…
y de las mentiras de la boca masculina

la luna y el lago vuelven a su unión,
la justicia que imparte la sangre mas fuerte esa noche  gritó…
y la muchacha ya no casta, entre las profundas piedras
al tranquilo sueño entrego su cuerpo,vacío de amor…
El hijo del viejo

     Hace rato que amaneció ya, los rayos del sol entran entre las rendijas del rancho y lastiman los ojos del viejo, o mejor dicho del ojo bueno que le queda al pobre…
El patrón  se dio una vuelta el sábado pasado y le había dejado paquetes con mercadería, allí estaba aun sin abrir, y ya era miércoles.
       El viejo se estaba abandonando, quería dejar de vivir, no aguantaba ese antiguo dolor , un dolor mas grande del que un hombre  puede soportar… y no es la perdida del ojo –eso no es na’- solía decir en el bar con unas cañas de mas-con gusto daba lo’tro ojo con tal de tener a m’hijo- la paisanada del lugar siempre se quedaba muda cada vez que el viejo se mamaba, era su desahogo, de esa manera largaba un poco del dolor que sentía-si lo estoy viendo, canejo- y esbozaba una sonrisa y su único ojo brillaba de orgullo-enlazaba como naides los toros bravos- tenia una cancha el sotreta—siempre al jrente e’tuitos los demás, era líder m’hijo, el mejor era m’hijo, por eso termino ansina, en la flor e’la vida,¿Por qué Tata Dios? ¿Por qué m’hijo y no yo?, yo que soy un viejo, ¿pa’que puedo servir?, mi muchacho en cambio tan corajudo, heroico, bravío-.Los paisanos se miraban y murmuraban-oiga don-le dijo un hombre que andaba con una taba entre las manos-lo que hizo su hijo tiene un gran valor, debe  sentirse orgulloso de el, le salio de adentro dar la vida, es un hecho que enaltece su recuerdo-
El viejo lejos de alegrarse estallo en gritos de furia-no diga pavadas ¿quiere?-lo que uste’me dice no vale na’ni la patria ni la medalla que me dieron, pa’un padre na’ esas  cosas vale la vida e’un  hijo- y se puso a llorar como un chico el viejo.
    La gente enmudecida…el tipo que hablo abandono el juego de la taba, se sentía muy mal, asíque agarro su vigüela y se fue del lugar con la cabeza gacha.
    Era entrada la madrugada cuando el viejo iba doblado por la pena y la ginebra, había salido del bar, despacito llego hasta el rancho, como pudo, a tientas, pero llego. La noche como bóveda estaba con mas estrellas que nunca, brillaban las condenadas, como si quisieran acompañar los pasos del viejo…así fue que llego guiado por su instinto, abrió la puerta del rancho…fue directo al ropero y saco de ahí una cajita y un uniforme, torpemente se vistió con esos trapos, le quedaba holgado el pantalón, su hijo era mas corpulento que el, la chaqueta tenia unos agujeros alargados, el viejo beso los rasgones en la tela y se lo puso, saco de la cajita una medalla, la miro y escupió al piso…-m’hijo por este metal- dijo, y se dirigió a la ventana, miro las estrellas una vez mas y se tiro en la silla raida..
      Cuando el sábado vino el patrón encontró los paquetes intactos del sábado anterior, y también al viejo muerto desde hacia días, no se sorprendió el hombre, pero le dio mucha tristeza, los ojos se le humedecieron, y al salir del rancho el peón que quedo en el sulky le pregunto-¿se murió el viejo don?-si guri, esta muerto-uy don, uste’lo quería mucho al viejo?-claro que lo quería muchacho, como no quererlo?-que en paz descanse  porque en vida no pudo -desde esa batalla en que su hijo ofreció la espalda a la bayoneta, el viejo jamás fue el mismo-el pibe se queda pensando y luego pregunto-¿y quien era el hijo del viejo don?-el hombre mira el suelo, la tierra esta seca, y hay olor a lluvia a lo lejos, una  tormenta se aproxima por el norte…-¡don!- repite el muchacho-discúlpame guri-dice el patrón con un hilo de voz pero así y todo firme el hombre dice-el Sargento Cabral, guri, el Sargento Cabral era el hijo del viejo-


Simple recuerdo para un personaje de nuestra Historia argentina, sólo  eso...

martes, 21 de enero de 2014

Prosa en critica N° 1

El agua cae impunemente sobre tu piel, y los celos ciegan mis ojos que escupen lagrimas infames.El sol acaricia tus poros y los celos de mi piel se hace trizas y de ellas emerge amarga miel...Malvado sentimiento que ahoga hasta el mas puro de los seres, que encona con su susurro hostil y esclaviza con su mortaja asfixiante, febril.Cuando el océano lavo mi oscuridad y convenció a mi psique de estéril valle allí comprendí, que la vida premia y castiga, otorgando sentimientos que a prueba nos someten.Pero ademas entendí que los celos, esos malogrados sentires extraídos de mil avernos, no serán quienes conduzcan la humana fascinación de hostigar gratuitamente al ser que acompaña provisoriamente nuestros pasos, sino equilibrar un sendero de mutuo andar y de miradas colmadas de pequeños futuros, limitadas eternidades y enmarcadas tardes de soles enamorando lunas por ahí...