lunes, 9 de febrero de 2015

Parecían tristes



Ramirez llegó con su auto,iba algo nervioso,ansioso,desconfiado y ofuscado,pero llegó,aunque no entendía porque a él le rompían las bolas a esa hora.

Ya era de madrugada,las dos,las tres,¿qué importa? Él debería estar durmiendo en paz en su nueva cama con colchón de resortes y sin embargo estaba en medio de la nada con su destartalado Chevy.
Puteaba en colores a su jefe quien justo a él le pidió el favor
-¿por que mierda no se lo pidió a ese chupamedias del box 6? ¿por qué a mí? que lo único que hago es trabajar y trabajar,no llevarle café o alfajores de Mar del Plata-
Ramirez odiaba su suerte,desde chico se le pegaban los boludos,desde que recordaba, y si no eran los boludos,eran los depravados o locos. A su jefe aún no sabía con que adjetivo describirlo ya que el tipo es una mezcla de todos.
-La puta madre,León,estoy en esta ruta desde hace más de dos horas y encima no se vé un puto cartel,a esta altura creo que me perdí-
-Antojos de viejo garca,eso es,me jode a mí porque soy un tipo tranquilo,pero que se cuide él y el lame bolas del box 6-gruñía-
Las horas pasaban y Ramirez seguía en el mismo sitio,a su cabeza llegaban escenas tortuosas de películas de terror.
-¡Qué pelotudo soy!-¿cómo me voy a asustar por recuerdos de películas?-
El sigilo lo envolvía todo,nada se podía oír,el silencio hasta podría cortarse en porciones y degustarse,darse un banquete de silencio-se decía Ramirez-
-Pensar que el forro del box 6 debe estar soñando con su jefecito y esos alfajores de mierda que le trajo de Mar del Plata-cómo si los estuviera escuchando a esos dos forros,claro, cómo no le dá la cabeza para el laburo, le endulza el oído al viejo garca de León y así consigue lo que se le encanta el orto-
-Y yo en esta soledad,¿cuándo mierda vá a amanecer?-
Ramirez siente un cosquilleo en el cuerpo,una suave y voraz electricidad,similar al hormigueo ese que se siente cuando te quedás dormido sobre un brazo-
Siguen avanzando las horas,Ramirez cabecea sobre el volante del auto,dormita,se despierta y vuelve a cabecear,la furia comienza a apoderarse de él,se le vienen los recuerdos,la madrugada y la presión hacen eso: te traen los recuerdos sin invitación,sobretodo los que se quieren olvidar.
La oscuridad parece que se volvió más negra,a Ramirez eso lo confunde,no entiende por qué no amanece aún.
-Ya debería,al menos aclarar un poco,escucharse el canto de los pájaros,el motor de algún auto o algo,cualquier cosa-
Sin embargo nada se oye,Ramirez ya comienza a impacientarse y grita o cree que grita. Se asusta porque no escucha ni su propia voz,comienza a querer salir del auto,no encuentra la manija de la puerta,intenta encontrar un esbozo de luz y fracasa,el no entender que está sucediendo lo pone más nervioso que antes.
Ya hace muchísimas horas que Ramirez lleva allí parado,detenido,suspendido,ni él sabe que está haciendo.
-Yo debería estar durmiendo en mi nuevo colchón de resortes,no sobre esta tela...¿tela?¿dije tela?¿qué tela?.
Se horroriza,comienza a recordar algunas cosas,el viejo garca,el boludo del box 6,los alfajores,la chevy,el silencio que se podía degustar,como a esos alfajores de mierda.
-¿Por qué le acepté a ese pelotudo un alfajor?¿eso iba a ser que el viejo sorete me tuviera en cuenta? ¿o que ese boludo del box 6 abandonara su pose de empleado perfecto y sumiso?.
Estaba amaneciendo,los pájaros comenzaban su ensayo para atraer vanidosamente al sexo opuesto,el sol se asomaba timidamente detrás de los monumentos e iba iluminando de a poco los montículos de tierra aún,húmeda.
De la lápida caían unas flores tristes,tanto que era preferible que no hubiera ni unas de plástico,el cortejo sólo eran dos tipos,uno con lentes verdosos,de esos que usan los garcas para evitar la mirada,otro con una inoportuna remera de “Amo Mardel”,parecían tristes,bah,eso dijo el enterrador. Que parecían tristes,muy tristes pero de esas tristezas que se ven en actores en las escenas de una película de terror cuando logran su objetivo.
EsperanzapiaHimura